El mejor cierre y un año de aprendizaje. Dylan Navarro siente que el profesionalismo comenzó a moldearlo de una manera diferente. Pura adultez, más carga de trabajo y un esfuerzo que se nota en el ring. Por los rivales que exigen el doble; por los guantes chicos que provocan dolor y porque el cabezal ya no protege de nada.
A pocos días de cumplir su tercera pelea como rentado, el peleador del INTA y que lleva los colores del barrio metidos en la piel; Dylan quiere despedir el 2024 con el mejor de los resultados. “El año fue excelente y lo cerramos de muy buena manera, ya con tres peleas profesionales y a punto de hacer la tercera, realmente feliz. Cierro el año con muchas cosas, terminando bien para mí” reconoce el jóven invicto que representa a Trelew.
“El profesionalismo me dio otra manera de entrenar y otra forma de pelear. Personalmente también me cambió mucho. No era lo mismo ser amateur que ahora ser un profesional”. Para Navarro su imagen ya se hizo conocida y el público le ha hecho sentir su respaldo. “Si bien vamos a pelear en Gaiman tengo confirmado que mucha gente me dice “ahí vamos a estar”. En Gaiman igual tengo mi público porque me han dicho que muchos suelen viajar habitualmente para verme pelear en Trelew. Por suerte, la gente siempre está lista y me sigue”.
A cambio promete un show a su estilo, tratando de sumar su tercera victoria y si es posible, sellar con un nocaut que habilite un brindis de ocasión en las fiestas de fin de año. “Si me gustaría terminar el año con un nocaut pero el boxeo es así, todo viene solo. A mi rival no lo conozco (Emmanuel Martínez de La Pampa) pero vamos a estar demostrando todo. La humildad y tranquilidad dejando todo arriba del ring. Vamos con ese objetivo de llevarme la victoria y terminar el año de una excelente manera”.

Dylan espera que el 2025 llegue con continuidad bajo el brazo y quizás con la posibilidad de meterse en un ránking y con la opción de combatir por un cinturón. “Para el año que viene ya quiero ir por un título; hacer unas peleas más y poder disputar un título argentino. Si Dios quiere poder terminar con otro título más, eso es lo que tengo en mi objetivo”.
“Llegar a la etapa de boxeo profesional me cambió mucho, el tema del entrenamiento, la forma de pelear, de usar mucho la cabeza y ser inteligente arriba del ring. Me cambió en ya no sentirme amateur. Me cambió todo por completo”.
Repasando sus dos primeros compromisos, analizó: “La primera era algo nuevo para mi, o tenía muchas cosas en mi cabeza: nervios, ansiedad y muchas cosas que me jugaron en contra. Pudimos ganarla. En la segunda sí conocía a mi rival y veníamos entrenando de una manera muy correcta, lo buscamos y tuvimos un nocaut técnico en el cuarto round”.

“En la calle todos me saludan, me reconocen y me quieren mucho porque soy de abajo, de barrio. A la gente más que nada le busca eso, la humildad y el respeto”, cuenta Dylan quien planea establecerse en los 55 kilos, sin dar ventaja en la balanza, ni tener que plantarse ante rivales naturalmente más altos. Diego “Chapu” Sañanco, su entrenador y amigo, le entregó un legado preciado: Dylan Navarro utiliza la bata y el pantalón que utilizó quien es hoy su mentor. “Para mí, es un orgullo llevar eso de un boxeador como Diego y bueno, crecer de su mano y que él me regale eso es algo muy bendecido para mí y llevarlo es un honor también”.