En el boxeo, cada pieza parece encajar desde la lógica de que “no hay nada más importante que los boxeadores”. Y a partir de la necesidad de que se aplique el reglamento y se resguarde a partir de esto, la salud de los actores centrales es que surgen quienes ponen en acción, todo ese mecanismo de resguardo. Bruno David Bastian (43) nacido y criado en el barrio Oeste de Trelew asume que el trabajo le impidió debutar como boxeador aunque asumió que el deporte, le tenía asignado otro lugar.
“Se me dio por el arbitraje porque quería aportar mi granito de arena. Viendo todo lo que hicieron Omar Narváes, Walter y Lucas Matthysse, como también Claudia López y Soledad sentí que por la edad, era lo que podía hacer. Soy de hacer las cosas en silencio; cuando me recibí, me presenté en los festivales y con los fiscales”. Bastian debutó en diciembre del 2.017, refereando en un festival solidario que se realizó en Playa Unión. “Ahí conocí a Celso Britos que siempre tuvo muy buena onda conmigo”.“Siempre trato de estar en la pelea pero dejo que los boxeadores resuelvan los aspectos del combate, sin interferir tanto pero cuidando la integridad física de los boxeadores tal cual lo indica el reglamento. Creo haber desarrollado mi papel, de la mejor manera”.
Siguiendo el proceso fue árbitro amateur hasta el 2017 y el año pasado completó el curso a cargo de los internacionales Gerardo Poggi y Mario González junto a Leonardo Bianchi, fiscal de la FAB. “Lo terminé en marzo, estoy recién recibido, rendí los últimos días de febrero y solo quedan que me remitan la documentación porque todavía hay mucha gente que está rindiendo”, dijo el árbitro trelewense que viene de estrenar la camiseta celeste que lo habilita a ser el tercer hombre en peleas profesionales en la reciente pelea de Dylan Navarro en el gimnasio Municipal Nro. Uno.
Bastian quien es sargento de la Policía Federal y presta servicio en el Aeropuerto de Puerto Madryn reconoce que debe equilibrar la responsabilidad con su amor por el boxeo. “En el márgen de tiempo que me queda, siempre trato de estar. A veces se me complica llegar a algún festival porque hago guardias y no puedo asistir. De hecho, saqué licencia para ir al Nacional de San Julián y en los Evita de Mar del Plata”.
“Como el sueño de los boxeadores es pelear en el Luna, el de un árbitro es dirigir en la FAB. Ese es mi objetivo” propone el profesional del moño y los guantes. “Si alguien tiene la vocación de hacer algo, debe hacerlo. Los sueños están para ser cumplidos. Cada uno tiene sus metas y en parte, la vida se trata de eso”.